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Probando Spotify

Hace unas semanas vengo probando esta aplicación: Spotify. Una nueva manera de acceder a la música del modo más directo e inmediato posible.

Parece una buena alternativa a la hora de escuchar música por esa disponibilidad al momento, sin esperar descargas. Es instantáneo: realizas la búsqueda y te pones a escuchar, sin más. Además puedes crear tus propias listas de reproducción para tener aún más a mano tus canciones favoritas.

Està algo limitado. Al menos la versión Open, lógicamente, que es la que he probado. No está todo. Es decir, no encuentras todo el catálogo de música; por un lado porque hay contenido exclusivo para las versiones de pago y, por otro, porque no todos los músicos o grupos han dado consentimiento a hacer disponible sus discos. Para mi ésta es la principal pega, pero con el tiempo seguramente que la tendencia hará que se mejore.

También encuentro alguna complicación en las búsquedas y en la ordenación de discos, sobre todo cuando hablamos de artistas de longeva carrera.

Otro factor en contra es la publicidad. Aunque esto va con el precio: en las versiones de pago no la tendrás. Así que, aunque me parece engorroso porque no esté acostumbrado me resulta correcto.

Por otro lado, lo positivo es esa inmediatez para escuchar música. Poder probar nueva música o hacer y recibir recomendaciones. Nota positiva también es que las listas de reproducción se guardan on-line, no sé si es muy correcto decirlo así... Me refiero a que puedes escucharlas allá donde tengas instalado la aplicación, ya sea en un ordenador, en varios, en el móbil; no tienes que pasar la música de un lado a otro, ya que no está descargada, si no que simplemente sólo has de tener acceso con tu usuario a la aplicación.

Éste parece que puede ser el futuro de la música de cara al usuario, el oyente o el aficionado. Al menos, puede ser una alternativa muy potente. Ya no sólo en la música, si no también para otros contenidos como cine o televisión: aplicaciones o plataformas que permiten acceder a sus catálagos a través del streaming. Programas que ofrecen instantánea disponibilidad de contenidos de calidad y de manera legal en la red. Y que mejorarían la oferta que actualmente se encuentra de manera gratuíta, haciendo justificable un precio a pagar, siendo éste razonable.

Manuel de Falla - Amor Brujo

Mi pequeño homenaje en el 134º aniversario de Manuel de Falla.


Pasado, presente y futuro de Jazz

Habría que especificar algo más y decir que se trata del pasado, el presente y el futuro de los últimos meses y las próximas semanas dentro de mi agenda musical. Porque si suelto de buenas a primeras que Marcus Miller es el pasado y Sonny Rollins el futuro igual sonaría muy raro.

Ésas son las dos grandes estrellas del año jazzístico personal. La primera, Marcus Miller, tuvimos la oportunidad de verle en la cuarta edición del Vijazz; un festival que ya se está consolidando en el panorama catalán como cita inaludible. Año tras año se cumplen las grandes espectativas pudiendo ofrecer al público grandes nombres del Jazz.

Es el caso de Marcus Miller. El extraordinario bajista es uno de mis favoritos y me encantó poderlo ver en vivo el pasado verano, a escasos metros de mi haciendo revisión del álbum Tutu que publicó con Miles Davis. Una noche muy especial en la Plaza de Santa Maria.

La otra cita es de aquí tan solo un par de días con todo un veterano del Jazz como es Sonny Rollins. El magistral saxofonista también es de mis favoritos en su instrumento, por lo que también veré saciada la ilusión de vivir un extraordinario concierto de un legendario músico.

Entre cita y cita: más Jazz. Porque entre medio se han colado también un par de interesantes conciertos de la mano del Jazz Club Vilafranca. Hace unas semanas pudimos asistir al directo de Land Space, enmarcado en el Festival L'Hora del Jazz, un homenaje a Tete Montoliu, que se celebra en Barcelona pero que nuevamente hace una pequeña incursión en Vilafranca. Concierto de Jazz Fusion que también daba comienzo a la minitemporada otoñal en el Jazz Club. Así, hace unos días se celebró un nuevo concierto; en esta ocasión de Duo Marmalade, dos clarinetistas al frente que nos rememoraban los años veinte y treinta a ritmo de Swing tocando clásicos estándares de la época. La temporada se cerrará en las próximas semanas con dos nuevos conciertos.

Así pues, la agenda está bastante completa. Grandes conciertos y nombres internacionales a la vez de otras propuestas más íntimas y cercanas.

Disfrutando del Jazz.

De nuevo Avishai

Hace ya un tiempo comenté la portada del disco Aurora de este artista, Avishai Cohen.

No suelo comentar imágenes y menos portadas de álbumes. En aquel momento lo hice porque aquella imagen me transmitía varias sensaciones. Era una portada elegante donde el músico, bien trajeado, tocaba un contrabajo especial.

Tan especial que no se veía con los ojos. Éso era lo que me transmitía: la magía que la música es capaz de transportar, de hacerte llegar. Una magia que hace que no haga falta ver un instrumento, si no que, cerrando los ojos, lo puedes ver, lo puedes sentir.

En realidad ésa es la mayor grandeza de la música. Hacerte vibrar, hacerte sentir. Por éso este arte es tan especial, tan mágico. Y Avishai Cohen lo había sabido trasladar perfectamente a la portada de su disco.

Nuevamente me vuelve a sorprender. Me gusta como contrabajista por lo que, buscando más discos de él, me topé con Colors. Y creo que en esta ocasión el título ya lo dice todo. Si en la anterior portada destacaba el contrabajo mágico en ésta Avishai, igual de elegante, hace gala de su contrabajo de colores. Esta vez hace destacar también el instrumento con el resto de imagen en blanco y negro.

Porque si hablamos de magia cuando hay música de por medio también podemos hacerlo de colores. En un mundo que es de oír y de sentir primordialmente, la música también puede ir más allá. Te puede hacer sentir y emocionarte. Y también te puede hacer imaginar. Cuando cerramos los ojos para sentirla nos dejamos llevar por sus palabras, sus historias, sus notas y melodías, sus ideas e intenciones. Podemos crear un mundo o un universo alrededor de la música que escuchamos. Con su paisaje, su cielo, sus gentes, su mar, su tierra, sus ciudades, sus caminos, sus árboles, su mar... Su vida. Sus colores.

En esta portada vuelve a captar una de las esencias de la música: el color. Y en un género marcado claramente por el negro, como es el Jazz y como representa el resto de la imagen, deja bién claro que la música tiene alma, tiente luz, tiene color.

Fantástica portada. Y gran disco, por cierto.

Era Don Juan DeMarco

Hablando unos días atrás de la película K-Pax, intrepretado por Kevin Spacey y la última que he visto, me acordé de esta otra protagonizada por Johnny Depp y bién secundada por el gran Marlon Brando que había visto en un par de ocasiones ya hace algún tiempo.

Ambas tenían algunas similitudes. Principalmente que el protagonista, supuestamente loco, estaba ingresado en un centro psiquiátrico y que lo atendía un doctor. Persona que por su profesión y su personalidad tiene bién estructurado todo su mundo, pero que ve tambalear su sistema de creencias a base de escuchar a su paciente y empezar a creer en su verosímil historia. Totalmente recomendables las dos.

El caso es que no me recordaba como se llamaba ésta. Así que, tirando del hilo he llegado a su título: Don Juan DeMarco. Por lo que dejo satisfecha la curiosidad que he tenido durante algunos días y así deja de corroerme por dentro. ¿Verdad que es una sensación rara cuando no te sale una palabra o no te acuerdas de algo que lo tienes en la punta de la lengua pero que no hay manera de hacerla salir? No es nada trascendental de vida o muerte, pero...

Tampoco me he quedado ahí, no sólo he tirado del hilo que me ha conducido al título. Sino que también he tirado de recuerdos. En este caso de su banda sonora y concretamente del tema interpretado por Bryan Adams: Have You Ever Really Love A Woman. Nunca ha sido un artista que me atrajera demasiado, más bién poco, pero para esta canción contaba con la inestimable colaboración de Paco de Lucía a la guitarra que le daba un toque, una magia y un encanto especial.

Éste es mi modesto aporte de hoy a este mundo que no para de girar. Pinchando en la imagen podrás disfrutar también de la preciosa canción.

Jameando un poco

En pocas palabras y, siendo poco original, tomándolas de su propia página: "abre tus oídos. Los artistas de Jamendo te permiten escuchar, descargar y compartir su música. Es libre, legal e ilimitado"

Jamendo

No hay que decir mucho más sobre esta popular página de música libre. Una gran alternativa a otros medios comerciales de hacer llegar la música a la gente. Una opción adaptada a nuestros tiempos, a las nuevas tecnologías, una nueva visión o manera de entender como se puede compartir la música actualmente. Una vía directa de acceder a la música, de disfrutarla sin intermediarios y sin estar viciada.

Y no sólo es una alternativa o un nuevo camino, si no que, además, es excelente. Jameando encontrarás cualquier tipo de música, de género, de estilo o de artista. Puedes probar escuchar las canciones o discos en la misma página o descargarlos directamente de manera ilimitada. Hay miles de artistas y de discos puestos a tu disposición esperando compartir contigo su música. Incluso te puedes divertir probando y descubriendo nuevos talentos o artistas desconocidos para ti de la manera más sencilla posible.

Se esconden muchas perlas de gran belleza a tan solo un click de tus oídos.

Mi iPod en Last.fm

Hará algo así como un año, tal vez más, que hacía una pequeña mención a Last.fm, la popular página para socializar la música, con motivo de la llegada a las 10.000 escuchas en mi ordenador.

Entonces me lamentaba que no toda la música que oigo se veía reflejada en estas estadísticas, ya que soy un gran consumidor de música fuera de casa.

Al fin, con un poco de curiosidad, he encontrado la manera de sincronizar lo que se reproduce en mi iPod en mi perfil de Last.fm. Y es que, en la misma página, la pequeña aplicación que ponen en disposición de los usuarios para sincronizar las canciones de algunos reproductores del ordenador, el Scrobbler, también sirve para sincronizar el iPod.

Es algo que me ha gustado porque ahora sí que siento que lo que escucho se queda bién reflejado en mi perfil. Puede parecer no tener ninguna importancia. Pero, creo que sí la tiene: no es lo mismo la música que escucho en casa con toda tranquilidad y que en buena medida pueda tener programada y preparada previamente en una lista que no lo que por la calle o transportes pueda escuchar. Es decir, de este modo se muestra más verazmente mi estado de ánimo para escuchar una u otra música. Se refleja mejor lo que es mi día a día a nivel musical, lo que me apetece, lo que quiero oir a cada momento; ya que así la elección es más fresca, al momento.

Se refleja lo que escucho cada día de manera más real. Y, teniendo en cuenta que suelo decir que la música es la banda sonora de mi vida, se puede intuir cual es mi estado de ánimo, mis inquietudes o el momento por el que paso. Aunque, lógicamente, a veces se elige un artista o grupo por el simple hecho que apetece escucharlo independientemente de todo lo que a ti te rodee. ¿O no es así?

De jazz y otros, en casa

Hace alguna entrada hablaba de lo que era mi último concierto, The Answer, en Barcelona. Pero, ya en el mismo título especificaba que era el último de Rock. Porque realmente ése no era mi último concierto, sino que el último fue hace unos días aquí, cerquita de casa. Y era de Blues.

Ésta no es una entrada para contar ese concierto si no más bién para aprovecharlo como excusa y hablar de la oportunidad que tengo actualmente de gozar de buenos conciertos tan cerca de casa.


Nos quejábamos por aquí de lo poco que tenemos a nivel organizativo en la zona. Culturalmente está el tema muy parado, ya sean conciertos, espectáculos, cine... Pero desde Enero podemos contar con algo bueno.

Jazz Club Vilafranca nos brinda la oportunidad de asistir a un concierto de manera mensual en el Sam Café de Vilafranca. Y es algo que vale la pena, la verdad. Siempre está bién disfrutar de la música en directo y si te lo ponen tan fácil como dar unos pasos desde tu casa, sin tener que desplazarte a ningún lugar, mejor que mejor. Además, por ahora, sólo hemos tenido que pagar, y sólo cinco euros, en el primer concierto. Por lo que el precio tampoco es excusa.

Lógicamente, se parte de la base que los conciertos que se organizan son de Jazz, o por lo menos parten de ahí, aunque se puedan fusionar con otros géneros e incluso el Blues, como ha sido éste último. Y a mi me gusta. A diferencia de otros conciertos a los que suelo asistir, es un rollo más tranquilo. Y es una oportunidad o un tipo de concierto más difícil de encontrar a nivel más popular.

En lo que llevamos de año se han realizado ya tres conciertos. Los tres diferentes. El primero era de un gran saxofonista americano como Jesse Davis, con una banda formada expresamente con gente de aquí Catalunya para esta mini-gira. El piano, el contrabajo y la batería completaban el cuarteto. Gran calidad, músicalmente y técnicamente muy buenos. Jazz tirando más bién a clásico. Tremendamente agradable.

El segundo ya era un grupo más local, menos rodado tal vez. Pero un buen rollo muy grande. Actuaban The Blow Quintet, formado por guitarra, saxo, trompeta, batería y contrabajo. A la base de Jazz Fusión se añadían otros estilos bién mezclados, como el Funk, el Blues o el Pop. Concierto más dinámico y animado. Muy entretenido.

Y por último, sólo hace unos días, se presentaba Chicabo Blues amb Walking Stick Man. Esto ya no era Jazz, sino que era estrictamente Blues. Muy bueno. Con un líder con una personalidad muy propia tocando la guitarra y las diversas armónicas. Acompañado por batería, bajo y piano. Se daba la curiosidad que el pianista era David Giorcelli, el único músico que hasta ahora conocía con anterioridad, ya que tuve la ocasión de verlo tocar en directo en un local de Barcelona hace ya un tiempo.

Este último concierto no nos acabó de enganchar. Tal vez por el estilo o por el local que no acababa de ser lo suficientemente canalla para el artista o el género... Pero no se acabó de crear el ambiente o el feed-back ideal entre público y músico. Aún así, como para cualquier concierto, tener esta oportunidad de asistir a ver música en directo está muy bién. Ya sea el estilo que sea, se conozca o no a quien actúa; la cuestión es poderse entretener con la música en vivo, empaparse por ella; disdrutar de la noche del sábado con los amigos, sentados alrededor de una mesa tomando alguna copa en un entorno agradable. Y bién acompañados de buena música.

Mi último concierto (de Rock)

Hace un par de Viernes asistí, tras ya meses de sequía, a un concierto de Rock. Actuaban The Answer, una joven formación irlandesa.

Noche de puro Rock. Era la tercera ocasión que los veía y, si hay oportunidad de ello, los volveré a ver. Ya los conocí con su primer disco, Rise, hace casi cuatro años. Me entusiasmó su sonido fresco, contuntendente y directo. Y, a pesar de ser una banda novel, teniendo muchas tablas y personalidad en el disco y en el escenario.

Lo que me gusta de ellos es su estilo. Reminiscencia bién clara de los años setenta, muy marcados, por supuesto, por Led Zeppelin. Incluso la estética del cantante recuerda enormemente al gran Robert Plant, incluso en su voz y actitud en el escenario. Sonido setentero pero actualizado, endurecido. Me atrevería a decir también que son unos nuevos Whitesnake o Aerosmith. O también habría que meter en el saco de sus influencias a los mismos AC/DC, a los que telonearon el año pasado.

Un gran concierto. De la gira de presentación de su segundo álbum, Everyday Demons. Concierto de los que dejan exhausto por lo buenos temas. Y porque no dejaron de tocar, no daban cuartel al descanso, enlazaban tema tras temas, alargándolos si hacía falta, gustándose.

Hacía tiempo que no disfrutaba de Rock en directo y tenía muchas ganas. Este concierto me dejó muy satisfecho, como no podía ser de otra manera con este gran grupo.

Y, como muestra, que mejor que un tema de The Answer, Never too Late:


Fotografiando el jazz

Fantástica galaría de fotos del mundo del Jazz:
Del blog de Esther Cidoncha.

Son fotografías actuales de una plasticidad que me resultan fascinantes. Aunque he de reconocer que dentro de mi ignorancía no conozco a nadie... Salvo al de la foto de más arriba, Ron Carter. Contrabajista que hace muy poco me han descubierto y que me ha sorprendido gratamente con una excelente colaboración con el guitarrista Jim Hall.

Guitarra a cuatro manos

Portada elegante

Hace sólo unos días descubrí a este músico Avishai Cohen. Y para empezar a escuchar su obra me hice con su último disco Aurora.

Ésta no es una entrada musical. Si no de lo que venía a hablar es de la portada de dicho álbum. Al verla me agradó muchísimo; me pareció muy original, muy fresca a la par de elgante. Los diferentes tonos de la gama de azul y los grafismos de las letras también hace su funciòn encantadora.

Aunque lo que más me ha llamado la atención es la pose misma de Avishai. Me parece genial. En principio puede parecer un gesto arrogante, sobervio o altivo. Pero para comprenderla correctamente hay que aclarar que Avishai es contrabajista y lo que pretende con esta imagen es simular que está sosteniendo un contrabajo, invisible, mágico.

La música es todo un mundo y se puede considerar que las portadas es precisamente su submundo, lleno de curiosidades. Y por eso quería destacar esta portada, por tener algo diferente.

Y ya sé que he dicho que ésta no era una entrada musical propiamente dicha. Pero ya que estamos... no puedo dejar de recomendar este joven contrabajista israelí. Me ha gustado mucho su disco lanzado este año Aurora. Sería injusto compararlo con otros monstruos contrabajistas dentro de la historia del Jazz. Pero sí que se puede destacar de Ashivai su personalidad, su estilo propio y cierta dosis de innovación.

Eigenharp: ¿el instrumento del futuro?


Enganchadísimo

A veces he dicho que las buenas cosas no las has de buscar sino que te las encuentras por casualidad. Y ésta es una de ellas.

Hace unas semanas estando en un bar, tomando unas cañas, empezó a sonar una canción Reggae. No le dí más importancia del simple hecho de reconocer el buen rollo que podía dar.

En eso, que la mente pensante reconoció de que tema se trataba (N. de P.: lógicamente, la mente pensante no era la mía, sino de la agradable compañía). Era una versión del clásico de Pink Floyd Money. Me pareció muy buena.

Curioso escucharla versionada en este otro género musical. No sólo daba el buen rollito del Reggae si no que tenía algo más. Me iba enganchando. Así que pregunté al camarero quiénes la versionaban. No me lo dejó muy claro, pero sí que me puso en la pista para encontrarlos. Se trata de un grupo de artistas jamaicanos que se hacen llamar Easy Star All-Stars, un nombre muy sugerente, y que en su día versionaron enterito todo el disco The Dark Side of the Moon, uno de los álbumes que se considera todo un referente y es de lo más vendidos de la historia, tanto dentro como fuera del Rock.

Si ya de por sí TDSOTM puede tener sus connotaciones psicodélicas, enderezado con buen Reggae todavía lo hace más suave, más flotante... Más buen rollo. Y es algo tremendo, porque me tiene enganchadísimo. Cuanto más lo escuchas más te gusta, no puedes dejar de oírlo.

Cada uno tendrá sus gustos y la percepción de este disco seguramente será muy diferente la que tenga yo de la que tienen los demás. Muchos lo entenderán como un sacrilegio. Pero, con la mente abierta, es algo que se puede disfrutar muchísimo; tengo la sensación que estos chichos han dado en el clavo, han encontrado el equilibrio perfecto entre el Rock progresivo y el Reggae, versionando con delicadeza y con estilo propio unos temas ya grandiosos de por si, dándoles colores y formas nuevas.

Buenísimo.

I'll see you on the dark side of the moon...

La música no necesita a la industria discográfica

Fito Cabrales, líder de Fito y los Fitipaldis:

"... Está claro que el CD se va a ir a tomar por culo. ¿Cuál va a ser el soporte?, ¿un archivo? No lo sé. Eso me la pela. Todos los cambios nos dan miedo, y éste no tiene por qué ser necesariamente malo. Que desapareciera la industria discográfica tal y como yo la conozco me daría pena, porque yo tengo la costumbre de ir a tiendas, comprar discos o simplemente mirarlos. Pero si te pones a pensarlo fríamente... como si desaparecen los discos. Como si no hay. Hace 200 años no había ni Internet, ni CD, ni vinilos ni singles. Había bandas que tocaban. La música no necesita a la industria discográfica. La música es música y sólo necesita músicos..."


Entrevista completa en 20minutos

Orishas, espíritu cubano

Grupo de origen cubano, pero creado y asentado en grandes capitales europeas, que conocí hace ya bastante tiempo, ya con su primer disco A lo cubano, y que me atrajo desde el primer instante hasta ahora. Una mezcla de estilos: una buena dosis del son cubano tradicional junto al más fresco hip-hop actual. Con mucha personalidad y carácter tanto en las formas como en las letras que les hace tener un sonido o estilo propio. Buen rollo y dulzura por un lado combinados con la fuerza y la reivindicación por el otro. Todo en su justa medida y entrelazándose para hacer canciones como ésta:

Unos días en San Sebastian

De nuevo aprovecho mis vacaciones para visitar esta fantástica ciudad. Es fascinante, es encantadora. Lo tiene todo. Es La Ciudad.

Y, otra vez, he mirado de coincidir con el festival de Jazz que se celebra cada año, el Jazzaldia. En los pocos días que estuve no pude ver demasiado del festival. Pero, si que había una visita obligada (y recomendación desde ya para todos) y ésa era el local Altxerri. Un lugar de los que a mi me gusta, donde hay música en directo bien entrada la noche, donde se crea un atmósfera especial, mágica. Donde la música es tan próxima y cercana que está al alcance de la mano. Donde hay tanta intimidad y complicidad que se puede escuchar con los ojos cerrados. Un rincón de San Sebastian donde pasar buenas veladas. Tanto me gusta el lugar, que de cuatro noches tres acabaron allí.

Pero, curiosamente, el apunte musical a modo anecdótico que voy a hacer no será de Jazz. Ya que el tercer concierto al que asistí era de música tradicional polaca. Antes de empezar tenía mis reticencias. No porque me imaginara que me fuera a desagradar sino porque la intención y las ganas eran de Jazz. Pero, el grupo que tocó, los Lubliner Klezmorim, resultaron una agradable sorpresa. No era lo que incialmente esperaba ver, pero acabé disfrutanto de su música e incluso de su diversión.

Metallica en el Sonisphere

Tras la experiencia de Zaragoza me quedé con unas ganas tremendas de ver a un gran grupo en directo. Por suerte, a los pocos días pude saciar mi sed musical asistiendo al Sonisphere, festival itinerante que visitaba seis ciudades europeas.

Esta vez sólo me tuve que desplazar pocos kilometros de mi casa, era en Barcelona. Por lo que no había riesgo de periplo angosto. Además, se celebraba en el Forum; un recinto que para este tipo de eventos o conciertos sería muy aprovechable.

El festival o el cartel en sí no me atraía demasiado. Sólo había una buena razón para asistir y esa era Metallica.

Hace un año los pude ver por primera vez en vivo. Entonces fue en Getafe y por aquí ya dejé un poco de crónica. ¿Cuál es la diferencia des de entonces? Pues, que los californianos han sacado un buen disco. No a la altura de su grandes clásicos y que les convirtieron en unas bestias del escenario heavy, pero si muy por encima de los últimos. Por este motivo, el público les esperaba todavía con más ganas de verlos.

Porque, con nuevo disco, con nuevas fuerzas, ofrecerían lo que les faltó hace un año: mala leche. Energía y fuerza para arrollar al público, volver a ser la apisonadora que tema tras tema destroza a la audiencia. Porque con sus grandes y legendarios clásicos y ese punto de rabia y fiereza pocas bandas les pueden igualar.

Así que pude disfrutar desde el cañonazo inicial de Clint Eastwood hasta el último grito del Seek & Destroy. Con Enter Sandman, Sad But True, Master of Puppets, Fade to Black entre otros de por medio de las dos horas que duró. Y volviéndome a emocionar con el Nothing Else Matters y One.

Gran concierto que me dejó muy satisfecho. Y que, a falta de sorpresa, cierra el trío de Ases de este año: Judas Priest, AC/DC y Metallica.

Más infierno que cielo

Hace ya unas semanas hice una de mis escapadas musicales. Me iba a Zaragoza a gozar de una gran jornada en el Metalway.

Tres eran los motivos que me llamaron a desplazarme. En este orden: Saxon, banda que ya había visto tres veces pero que no me cansaré nunca de escucharlos; el gran Jon Oliva en solitario. Pero, como gran atracción, principalmente iba a ver a Heaven and Hell, o los que para muchos siguen siendo los míticos Black Sabbath de la época Dio.

Ya me perdí la reunión que realizaron hace un par de años. Y con el lanzamiento de su nuevo y gran disco no quería perderme esta oportunidad tan cercana.

Así que a Zaragoza me fuí, muy ilusionado con el acontecimiento. Pero lo que tenía que ser un día en el cielo se fue tornando hacía el infierno: se suspendió su actuación y yo, y otros miles de aficionados que se habían desplazado expresamente a verles, nos quedamos a dos velas en medio del fuerte vendaval.

Mi relación con Zaragoza, a nivel musical, parece que está muy reñida: hace un par de años la atracción era Ozzy Osbourne. Al margen me hubiera gustado pasar todo el día por allí escuchando otros grupos y disfrutando del festival. El caso es que por temas "lógisticos" llegué al recinto poco antes de su concierto por lo que poco pude ver del resto. Además, el Príncipe de las Tinieblas es de los que de su quinta peor se conserva, con mucha diferencia... y su actuación quedó algo deslucida. Encima, al salir hubo que soportar el fuerte frío esperando durante un par de horas un bus hacía la capital aragonesa.

El año pasado ya tenía mi entrada y mi billete para ver a los Iron Maiden y justo en la mañana que tenía que salir hacia allá un amigo me avisaba que se suspendía el festival porque una fuerte tormenta había tirado buena parte del escenario y de los equipos.

Así que este año sabía que me arriesgaba de nuevo a afrontar la maldición. Pero, Black Sabbath es mucho Black Sabbath. Y yo no me pude resistir a la tentación...

Mirando el lado positivo, me quedé sin la principal actuación, pero disfruté de lo lindo con un Jon Oliva en plan más Savatagiano posible. Recuperando grandes temas de su banda de toda la vida. Un artista que a mi me apasiona. Pocos me pueden transmitir como él. Y lo pude gozar en directo, viendo como se desgarraba la voz delante de mi.

Y, por otro lado, ahí estaban Saxon. Esa banda que siempre cumple, da igual a que hora toquen y en que condiciones. Siempre dan lo mejor que tienen, que es mucho. Tocaron más de lo esperado. Y la cantidad de temas clásicos que tocaron fue considerable. Ellos fueron quienes levantaron el ánimo caído de todos los que estábamos congregados allí.

Por lo que, a pesar de quedarme sin Black Sabbath, pude disfrutar de dos grandes conciertos y del buen rollo de la gente que se puede conocer en estos eventos.

Y ¿el próximo año habrá Zaragoza? Igual me tengo que comer las palabras que voy a decir. Pero, como no mejoren muchísimo las condiciones y la organización del festival (que dudo que el tema meteorológico lo puedan solucionar...) y traigan no un gran grupo como cabecera sino todo un cartelón, dudo que repita...

Redescubriendo a Glenn Hughes


De la Voz del Rock ya he hablado por estos lares. Pero, ahora lo haré desde otras perspectivas. Ya que, recientemente, he descubierto otras caras de este genial artista.

Como vendría siendo lógico, empecemos por el principio. Ya había escuchado sus "pinitos" en Deep Purple y en su última época en solitario, incluso una colabración con Iommi y otra Turner. Ahora he desempolvado sus inicios, cuando empezó con el grupo Trapeze. Rock con el sonido más típico de los años sesenta y setenta, progresivo por momentos y hardrockero en otros que impregnaron varios discos de la banda.

Dando un salto en el tiempo nos plantamos a principios de los ochenta para encontramos una colaboración con el guitarrista Pat Thrall. Aquí el sonido también es el de la época, muy ochentera, incluso lo considero algo comercial. Pero no deja de ser un buen disco escondido en toda su discografía con detalles de muy buena calidad.

Y saltamos otra década para escuchar un directo ya en solitario grabado en Japón (Burning Japan Live) ya mediados de los noventa. Aquí nos topamos con un Hughes que tiene una gran carrera a sus espaldas. El repertorio es espectacular y goza de una excelente forma. Incluso hay momentos en los que aparece el Glenn más heavy que he conocido.


Estos serían los tres apuntes de este nuevo descubrir de Glenn Hughes. Sumándole las épocas con Deep Purple, todas sus colaboraciones con artistas de todos los estilos y palos y su etapa más reciente llena del funk más fresco, nos encontramos con uno de los músicos más completos y con una de las mejores trayectorias que hay. Pero, lo más sorprendente es que es una leyenda viva que a día de hoy puede lucir su apodo sin tener que echar mano a su historial.


A todo esto, y como resumen final, cito a un usuario de un foro de música que justamente descubría al gran Hughes. Copio y pego, ya que me parece una de las descripciones más fantásticas que he leído jamás:

"...desde ese día, casi a hurtadillas y en mis escasos ratos libres que me doy, pongo de fondo cositas de Glenn Hughes al azar y acabo sucumbiendo al inmenso poderío de su voz, de una voz que te envuelve como una sábana de seda, que puede llegar a sonar cuasi obscena como la de un borracho que aún sabe lo que dice, pero a la vez, aterciopelada y caramelizada. Una voz que puede desgarrarte el corazón y hacerte temblar o incluso hacerte estremecer en determinados momentos..." - CharlieB